Durante muchos días, particularmente de noche, el Chico del Call Center reflexionó sobre una cita de Corrie ten Boom que leyó en el pasado, la cual decía que preocuparse es cargar el mañana con la fuerza de hoy, cargar con dos días a la vez, es moverse hacia el mañana antes de tiempo. Pero la situación del Chico del Call Center siempre fue más delicada que éso, ya que él cargaba con todo un año por adelantado, lo que es indiscutiblemente mucho más pesado que un sólo día. Es trescientos sesenta y cinco veces más peso y trescientos sesenta y seis en años bisiestos. Como la física no tiene un peso para el tiempo, ya que es una magnitud física compleja que se encarga en sí de medir otras cosas, la única manera que el Chico del Call Center pudo explicar su estado fue al describirlo como la sensación de tener un objeto lo suficientemente pesado para oprimir su corazón, retorcerle el estómago e incapacitarlo del lujo de respirar. Figurativamente.
Pero la preocupación no es como cualquier dolencia. Al contrario de otros padecimientos, la víctima de la preocupación no es tomada en serio. Es a menudo tildada de neurótica, ignorada y dejada a un lado, preocupándose sola. Situación claramente contraproducente para una dolencia tan frágil pero tan simple de tratar.
Eventualmente el Chico del Call Center llegaría a la conclusión de que, en el peor de los casos, sus preocupaciones podían materializarse y que incluso este proceso no pesaría tanto como la preocupación en sí. Pero en el fondo, siempre deseó que alguien a su lado se lo dijera cuando lo necesitaba.
26.2.12
8.1.12
Cumpleaños en dedos.
Cuando el Chico del Call Center salió de su casa, sintió el ardor del sol perforándole el cráneo e hirviéndole la sangre mientras sus rayos se inmiscuyeron por detrás de los lentes de sol, reflejándose en la cara interna de los cristales cegándolo momentáneamente hasta que con el ceño fruncido y los primeros indicios de transpiración, cruzó la calle y buscó refugio en la vereda de la sombra.
A las dos cuadras se encontró con una mujer que llevaba bolsas de regalo de juguetería y como el calendario no indicaba que se aproximasen más celebraciones, el Chico del Call Center asumió que serían para algún cumpleaños. De pronto, recordó sus cumpleaños cuando era niño. Se daba cuenta de la fecha porque en su casa habían más personas y más comida de lo habitual. Recordó una fecha en particular en la que estaba un poco desorientado y se acercó a su mamá preguntándole cuántos años cumplía. La mamá le mostró los cinco dedos de su mano derecha para que él entendiera cuántos años eran en dedos. De ese día no se acuerda más nada. Pensó que en su próximo cumpleaños también habrían más personas y más comida de lo habitual en su casa y que esta vez sus años en dedos serían abriendo y cerrando las dos manos, dos veces y una vez una mano con los cinco dedos levantados en una y un dedo en otra. Pensó que probablemente esta vez, también se encuentre un poco desorientado.
A las dos cuadras se encontró con una mujer que llevaba bolsas de regalo de juguetería y como el calendario no indicaba que se aproximasen más celebraciones, el Chico del Call Center asumió que serían para algún cumpleaños. De pronto, recordó sus cumpleaños cuando era niño. Se daba cuenta de la fecha porque en su casa habían más personas y más comida de lo habitual. Recordó una fecha en particular en la que estaba un poco desorientado y se acercó a su mamá preguntándole cuántos años cumplía. La mamá le mostró los cinco dedos de su mano derecha para que él entendiera cuántos años eran en dedos. De ese día no se acuerda más nada. Pensó que en su próximo cumpleaños también habrían más personas y más comida de lo habitual en su casa y que esta vez sus años en dedos serían abriendo y cerrando las dos manos, dos veces y una vez una mano con los cinco dedos levantados en una y un dedo en otra. Pensó que probablemente esta vez, también se encuentre un poco desorientado.
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Chico del Call Center
22.10.11
Me gustan los gatos.
se suben uno por uno a mi cama
cuando me siento sola
se acomodan al lado mío, arriba mío,
en mis pies,
en mi almohada.
No estoy segura
si saben que me siento sola
o si les importaría,
pero ellos vienen.
Siempre vienen.
Eso es más de lo que puedo decir
de muchas personas que conozco.
se suben uno por uno a mi cama
cuando me siento sola
se acomodan al lado mío, arriba mío,
en mis pies,
en mi almohada.
No estoy segura
si saben que me siento sola
o si les importaría,
pero ellos vienen.
Siempre vienen.
Eso es más de lo que puedo decir
de muchas personas que conozco.
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Gatos
2.9.11
Colillas
El Chico del Call Center llegó a la parada del colectivo y al no ver señal alguna del número que esperaba dentro de su rango de visión por el horizonte de la avenida se dispuso a abrir su atado de cigarrillos. Ahí estaban las veinte cabecitas rubias inmaculadas una al lado de la otra. Eligió una y la sacó con gentileza para disfrutar la suavidad del sonido que hace el roce con otro cigarrillo al salir del paquetito. Lo encendió escuchando con atención cómo se quemaba el papel y por primera vez desde que era muy chiquito notó la cantidad obscena de colillas que habían dispersas por el área de la parada incluyendo un árbol que hay al lado. Se dispuso a contarlas muy concentrado. Por el número cientoveinticuatro notó que su cigarrillo se había consumido solo y el colectivo le pasó por al lado. Y para colmo tuvo que empezar de nuevo.
30.8.11
Entrada en Segunda Persona IV
Quiero que sepas que cada vez que pienso en nosotros, los momentos se proyectan en mi mente como una secuencia de recuerdos en super8. Nos vemos siempre un poco acelerados, siempre sonriendo y con bajo contraste. Siempre tan dichosos. Como mi memoria siempre fue torpe, no respeto mucho la continuidad por lo que las secuencias no son coherentes. Tal vez comienzo por algún paseo en la calle Corrientes, se infiltra alguna discusión, infinitas despedidas en la terminal y termino con la noche que nos conocimos en Córdoba. Y tal vez si proyectara este rollo muchas personas no lo entiendan o incluso no irían a verlo, pero aún así tiene sentido, porque nosotros juntos tiene y siempre tuvo sentido.
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Futuro Marido
11.8.11
Instituciones Corruptas
Haciendo retrospectiva me di cuenta que en el secundario no me dijeron lo valioso que es leer, pero sí que crea sin excepciones todo lo que estaba en los libros escolares. La literatura no existió para mí dentro del sistema académico. Sólo los textos de cada programa anual y la gramática, que al final no exigían.
Escucho decir por todos lados que las instituciones escolares son una parte fundamental para aprender a desenvolverse socialmente. Es curioso porque lo único que aprendí fue lo detestable que pueden llegar a ser las personas, la crueldad, la discriminación, los prejuicios que se llevan a cabo, la violencia, el desprecio, la marginación, las burlas. La ineptitud de los profesores ante todo esto. Su constante sabotaje contra los capaces y su negligencia con el resto. El resto que después lleva esa conducta animal e ignorante a un ambiente laboral. No me enseñaron a socializar, ni a desenvolverme. Al contrario: aprendí de ese ambiente burdo a cuidar mis espaldas y no confiar en nadie. El razonamiento y la inteligencia no eran lo que me iba a sacar adelante ya que al primer indicio de juicio propio la alarma de pensamiento independiente sonaba haciendo todo más intolerable. Lo que aprendí sobre valores fue por no encontrar absolutamente ninguno ahí.
Recuerdo escuchar una infinidad de veces: "Presten atención: esto lo toman en el CBC", pero nunca vi algún indicio sobre cómo iba a ser tener que buscar un trabajo, llegar a fin de mes, cuidar a alguien, superar una muerte, irse de casa. No te enseñan cómo hacer plata, no te motivan a ser diferente. Haciendo retrospectiva no enseñan nada importante.
Lo único que aprendí en el secundario fue la cantidad de cosas horrendas de las que son capaces los seres humanos y qué tan bajo pueden caer. Institución corrupta.
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Spoilers
Tengo este recuerdo fijo en mi memoria sobre mi primer spoiler. Estábamos viendo algo en Telefé, asumo que Los Simpsons. Era la época dorada en la que en mi casa no se veía televisión abierta a excepción de Los Simpsons. Comenzó el corte publicitario y un avance de Thelma y Louise en el que desconsideradamente usaron la escena final de la que se tiran del barranco tomadas de la mano. Para completar mi Madre dijo: "Bué... está bien que es una película conocida pero como si todos supieran el final..."
Hace unos meses comencé a leer Madame Bovary. Como me encantan los prólogos, les doy la misma relevancia que a la novela y los leo siempre de principio a fin no importa cuán largos sean. Lamentablemente el atrevido hijo de puta que escribió el prólogo para la edición que yo tenía no pudo analizar el estilo literario de Flaubert sin mencionar lo puta que era Madame Bovary y que la muy puta se suicida.
Hace un tiempo ya que decidí ver películas sin molestarme en averiguar de qué se tratan y dejar los prólogos para el final. Mi vida está llena de sorpresas.
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