25.6.11

Transporte público

Apenas aceptó la posibilidad de que esa noche no dormiría, el chico del Callcenter se quedó profundamente dormido y soñó con un mundo en el cual los colectiveros habían sido reemplazados por monjes budistas y los taxistas eran mudos; el tránsito era tan natural y sencillo que los semáforos estaban en blanco y negro; los subtes eran más grandes por dentro que por fuera y en absolutamente todos los kioscos daban el vuelto exclusivamente en monedas. "Qué males tan necesarios: el transporte público y los dentistas" se dijo a sí mismo cuando se despertó.

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