Cuando el Chico del Call Center salió de su casa, sintió el ardor del sol perforándole el cráneo e hirviéndole la sangre mientras sus rayos se inmiscuyeron por detrás de los lentes de sol, reflejándose en la cara interna de los cristales cegándolo momentáneamente hasta que con el ceño fruncido y los primeros indicios de transpiración, cruzó la calle y buscó refugio en la vereda de la sombra.
A las dos cuadras se encontró con una mujer que llevaba bolsas de regalo de juguetería y como el calendario no indicaba que se aproximasen más celebraciones, el Chico del Call Center asumió que serían para algún cumpleaños. De pronto, recordó sus cumpleaños cuando era niño. Se daba cuenta de la fecha porque en su casa habían más personas y más comida de lo habitual. Recordó una fecha en particular en la que estaba un poco desorientado y se acercó a su mamá preguntándole cuántos años cumplía. La mamá le mostró los cinco dedos de su mano derecha para que él entendiera cuántos años eran en dedos. De ese día no se acuerda más nada. Pensó que en su próximo cumpleaños también habrían más personas y más comida de lo habitual en su casa y que esta vez sus años en dedos serían abriendo y cerrando las dos manos, dos veces y una vez una mano con los cinco dedos levantados en una y un dedo en otra. Pensó que probablemente esta vez, también se encuentre un poco desorientado.
3 comentaron y lo seguimos charlando.:
Que bueno que volvió el chico del call center.
Es ese pequeño momento en los que recordamos los viejos años, y vemos las cosas buenas que nos pasaron... así como las malas de la soledad en algunas oportunidades...
He venido leyendo poco a poco, y al fin me puse al día... me encanta tu blog, un beso y saludos.
Muchas gracias, Mr. Popo y Juan Carlos. Me alegra mucho contar con lectores a pesar de lo dejado que tengo el blog :)
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